Una frase que debería de hacer reflexionar a más de un directivo de nuestro club, que parece, que no logran entender, que hubo un día especial en la vida de cada hincha cervecero, en el cual, se enamoró del color celeste, jurándole amor eterno, comprándose ropa color cielo, bautizando a sus hijas con el nombre: CELESTE.
No hay que ser muy instruido para saber que en algunos partidos, locales o internacionales, y cuando se juega en condición de visita, nuestros jugadores tienen que usar camisetas de color alterno a la celeste, ya que el ente rector del fútbol, y los acuerdos televisivos obligan a ello. Pero la justificación es, siempre y cuando, el color de camiseta del local, tenga similitud a la celeste, o en alguna variedad de tono.
Si hablamos de Alianza Atlético de Sullana, o la UCV de Trujillo, podemos comprender del porque del cambio de la celeste. Internacionalmente, El Bolivar de La Paz, Belgrano de Córdova, Gremio de Porto Alegre o Racing de Avellaneda, nos obligan a dejar en los vestuarios la sagrada camiseta celeste.
Sin embargo, hoy en día, hemos sido testigos, que nuestra camiseta principal, ha sido desplazada en ciudades que no tienen equipos en competencia, que en sus camisetas, contengan siquiera, un botón celeste, como por ejemplo: Aurich, José Galvez o Inti Gas, peor aún, en el mismo Lima, el equipo jugó de amarillo en canchas del Boys (2010) y de Alianza Lima en el torneo pasado (2009).
La pregunta se desprende por si sola: POR QUÉ TENEMOS QUE VER A LA CELESTE DE COLOR AMARILLO?
No es la intención de encender una polémica, o avivar un enfrentamiento entre hinchas y dirigentes, pero:
¿No creen, que podría corregirse ésta tendencia, que no hace más que restar posibilidades, por más mínimas que sean, para que más niños peruanos, se enamoren de nuestro querido color?
Ésta editorial, se desprende, porque vamos a la cancha, y escuchamos el sentir popular de la tribuna, y ya son muchos los comentarios que nos piden a todos los celestes que manejamos medios de comunicación, que ayudemos a que los dirigentes entiendan, que debemos cuidar la identidad del club, que por más sociedad anónima que sea, es patrimonio de cada corazón bajopontino, que rie y sufre siguiendo al equipo.
El error es más notorio, cuando se cambia el color amarillo-dorado, por un amarillo claro e intenso, más conocido como "amarillo-patito", un color que a la mayoria de hinchas nos desagrada, no solo por lo "chillón" que es, sino por el cambio "subliminal" que se ejerce de a pocos, y que es percibido por el pueblo celeste.
Éste año, la camiseta color blanco salió a la venta al público, y en Chiclayo "debutó" nuevamente con el equipo, ya que no se la veía desde la final de la Copa Libertadores del 97, allí, esa camiseta blanca, acarició la gloria en el Mineirao, ante un Cruzeiro, que tenía y tiene, una camiseta que justificaba el cambio al blanco alterno. Si bien, el rojo del Aurich no ameritaba cambio de vestuario, ésta camiseta, nos trajo sentimientos algo añejos, y la verdad, es que "apaciguó" el reclamo popular, que perciben, un maltrato al color del cual un día nos enamoramos, que es LA SANGRE de nuestro sentimiento.
Hoy, a puertas de un partido importante con un clásico rival, es momento que nuestros dirigentes, sean o no hinchas del SPORTING, comienzen a reconsiderar, el significado de la palabra identidad de cada hincha, y que no solo piensen en el presente, sino tambien en un futuro, en ese próspero futuro, que cada uno de nosotros, los que amamos con lealtad a nuestro club, tenemos atesorado en nuestros corazones.
Piensen dirigentes, y después existan ejerciéndo sus funciones.




2 comentarios:
Buen comentario man!!!.... S4LVD A TODA LA GENTITA DE TRVJILLO!
como buen trujillano e hincha del mejor equipo del peru,tienes toda la razon, el CELESTE represanta la identidad DEL EQUIPO, Y NO SE PUEDE JUGAR CON UN COLOR DIFERENTE A NO SER QUE LAS CIRCUNSTANCIAS LO AMERITE.
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